

CUARESMA'08:
¡ VIVIR LOS RETOS DEL PADRE NUESTRO !
INDICE:
La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo. La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina el Domingo de Ramos, día que se inicia la Semana Santa. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios.
El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.
En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios.
Por ello, la Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna. Cada día, durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. En Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección.
La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto. En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades.
La práctica de la Cuaresma data desde el siglo IV, cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia. Conservada con bastante vigor, al menos en un principio, en las iglesias de oriente, la práctica penitencial de la Cuaresma ha sido cada vez más aligerada en occidente, pero debe observarse un espíritu penitencial y de conversión.
Para poder vivir adecuadamente la Cuaresma es necesario clarificar los diversos planos o estructuras en que se mueve este tiempo.
En primer lugar, hay que distinguir la "Cuaresma dominical" , con su dinamismo propio e independiente, de la "Cuaresma de las ferias".
a. La "Cuaresma dominical".
En ella se distinguen diversos bloques de lecturas. Además el conjunto de los cinco primeros domingos, que forman como una unidad, se contraponen al último domingo -Domingo de Ramos en la Pasión del Señor-, que forma más bien un todo con las ferias de la Semana Santa, e incluso con el Triduo Pascual.
b. La "Cuaresma ferial".
Cabe también señalar en ella dos bloques distintos:
- El de las Ferias de las cuatro primeras semanas, centradas sobre todo en la conversión y la penitencia.
- Y el de las dos últimas semanas, en el que, a dichos temas, se sobrepone, la contemplación de la Pasión del Señor, la cual se hará aún más intensa en la Semana Santa.
Al organizar, pues, las celebraciones feriales, hay que distinguir estas dos etapas, subrayando en la primera los aspectos de conversión (las oraciones, los prefacios, las preces y los cantos de la misa ayudarán a ello).
Y, a partir del lunes de la V Semana, cambiando un poco el matiz, es decir, centrando más la atención en la cruz y en la muerte del Señor (sobre todo las oraciones de la misa y el prefacio I de la Pasión del Señor, toman este nuevo matiz).
En el fondo, hay aquí una visión teológicamente muy interesante: la conversión personal, que consiste en el paso del pecado a la gracia (santidad), se incorpora con un "crescendo" cada vez más intenso, a la Pascua del Señor: es sólo en la persona del Señor Jesús, nuestra cabeza, donde la Iglesia, su cuerpo místico, pasa de la muerte a la vida.
Digamos finalmente que sería muy bueno subrayar con mayor intensidad las ferias de la última semana de Cuaresma -la Semana Santa- en las que la contemplación de la cruz del Señor se hace casi exclusivamente (Prefacio II de la Pasión del Señor). Para ello, sería muy conveniente que, en esta última semana se pusieran algunos signos extraordinarios que recalcaran la importancia de estos últimos días. Si bien las rúbricas señalan algunos de estos signos, como por ejemplo el hecho que estos días no se permite ninguna celebración ajena (ni aunque se trate de solemnidades); a estos signos habría que sumar algunos de más fácil comprensión para los fieles, para evidenciar así el carácter de suma importancia que tienen estos días: por ejemplo el canto de la aclamación del evangelio; la bendición solemne diaria al final de la misa (bendiciones solemnes, formulario "Pasión del Señor"); uso de vestiduras moradas más vistosas, etc.
En el tiempo cuaresmal llevada a cabo después del Vaticano II, la Iglesia ha mantenido los tres signos tradicionales de la penitencia que, a su vez, son medios que nos acercan a ella: el ayuno, la oración y la limosna.
Con ello, la Iglesia conecta con la más auténtica tradición que se establece en el Antiguo Testamento: «Mejor es la oración con ayuno, y la limosna con justicia», dice Tobías (Tob 12,8); enlaza con el evangelio de Jesús, (Mt 6,1-6)-; y recoge la doctrina de los santos padres: «Estas piadosas limosnas y este frugal ayuno son las alas que en estos santos días ayudarán a nuestra oración a subir hacia el cielo», predica san Agustín en un sermón cuaresmal.
Pero además, la Iglesia ha sido valiente y consecuente. Valiente para mantener un estilo evangélico que resulta un auténtico reto al mundo actual. Consecuente porque cree en su propio mensaje, sabe que en él se encuentra la salida al intrincado laberinto de evasiones, sensaciones y experiencias peligrosas en que se halla metido el hombre de hoy; y sabe también que en su mensaje se obtiene la plenitud de respuesta para el hombre que busca sinceramente identidad y sentido existencial en otros campos serios y científicos, pero que no llevan a la trascendencia.
1. Miércoles de Ceniza.
La bendición e imposición de la ceniza se hace después del evangelio y de la homilía. Con motivo de este rito penitencial, al empezar la misa de este día se suprime el acto penitencial acostumbrado. Por ello, después que el celebrante ha besado el altar, saluda al pueblo y, a continuación, se pueden decir las invocaciones, "Señor ten piedad", (sin anteponer otras frases, pues hoy no son el acto penitencial), y la oración colecta, y se pasa a la liturgia de la palabra.
Después de la homilía se hace la bendición e imposición de la ceniza; acabada ésta, el celebrante se lava las manos y se continúa la celebración con la oración de los fieles.
2. Domingo IV de Cuaresma.
Por ser el domingo de la alegría en el camino cuaresmal hacia la Pascua , durante todo el domingo IV, desde las I Vísperas que se celebran el sábado anterior, es conveniente poner flores en el altar y tocar música durante las celebraciones. De esta manera se subraya a los fieles que esta cerca la gran fiesta de la Pascua y que el fruto de nuestro esfuerzo cuaresmal, será resucitar con el Señor a la vida verdadera.
3. Ferias de la V Semana de Cuaresma.
Las ferias de la V Semana de Cuaresma -antigua semana de Pasión- tienen unas pequeñas características propias: sin dejar de ser tiempo de Cuaresma, ya toman algo del color propio de la próxima Semana Santa y con ello inauguran, en cierta manera, la preparación del Triduo Pascual, llevándonos a la contemplación de la gloria de la cruz de Jesucristo.
Es conveniente no olvidar que en la misa, se dice todos los días el prefacio I de la Pasión
ACTIVIDADES CUARESMALES EN NUESTRA PARROQUIA
Día 6 de Febrero. Celebración para niños y niñas del Miércoles de Ceniza. A las 7'30 celebración especial en la Parroquia
Desde el día 11 de Febrero. Oración de los Laúdes. 9'30 mañana. Parroquia
Del 18 al 23 de febrero y del 25 al 29 de febrero. Asambleas Familiares en el tiempo Cuaresmal. Casa particulares
Del 22 al 24 de febrero. Retiro espiritual para jóvenes. Casa de oración. Dirigido por Manuel Crescencio Moreno
Día 1 de Marzo. Sábado. Retiro Arciprestal de Cuaresma. 11 de la mañana a 6'30 de la tarde. Casa de oración de Herencia
Día 1 de Marzo. Sábado. Pregón de Semana Santa. A Cargo del Señor Obispo Prior de las Ordenes Militares don Antonio Algora Hernando. 8 de la tarde. Parroquia
Día 7. Viernes. Confesiones para los niños y niñas. 5 tarde. Parroquia
Día 7. Viernes. Confesiones para los jóvenes de la Parroquia. 8'30 tarde. Parroquia
Día 8 y 9 de marzo. Retiro espiritual para matrimonios
Del 11 al 14 de Marzo. Charlas Cuaresmales."Los retos del Padre Nuestro". Dos tandas: 4 y 8 tarde. Por el Padre Juan Antonio González Terrón, Religioso Redentorista. Parroquia
Día 12. Viernes. Confesiones para de Comunidad Parroquial. 8'00 tarde. Parroquia
Día 14. Celebración de Unción Enfermos. 5 tarde . Parroquia
Todos los viernes de cuaresma. Vía Crucis. 8 tarde
Todas estas actividades se pueden seguir por la Radio Parroquial
