Testimonio Cristina y Auxi

- Casa Siloé de Cáritas-

16 de noviembre del 2007

Auxiliadora Fernández y Cristina Víctor Crespo son las coordinadoras, respectivamente, de la Zona de Acogida y del Centro de Día que Cáritas tiene en Ciudad Real. El objetivo de Caritas es que los drogodependientes inicien una vida lejos de los estupefacientes. Son numerosas las personas que encuentran apoyo en esta asociación, una entidad que desarrolla un programa dirigido a personas con problemas de drogodependencia en situación de consumo, aunque se centra prioritariamente en aquellos que disponen de escasos recursos económicos y socioculturales y no cuentan con apoyo familiar o es muy deficiente.

También se caracterizan los usuarios del centro por estar muy alejados de la red socio-sanitaria, por tener asuntos judiciales pendientes y por presentar malas condiciones de salud.

Dos coordinadoras, siete trabajadores y cuatro personas que trabajan en el piso tutelado que tiene Cáritas, donde viven algunos de los drogodependientes que pasan la jornada bajo la tutela de la Asociación Siloé, constituyen el equipo humano que atiende a una media de 40 personas al año sólo en el Centro de Día, que funciona de manera independiente de la Zona de Acogida.

"Hablo del consumir alcohol, drogas sintéticas y el clásico porro, prematuramente; hablo de que el padre y la madre no puede entender que sus hijos son los mejores y que están, por tanto, libres de cualquier contaminación en forma de drogas" dijo Auxi a los jóvenes herencianos.

 

Durante su visita a Herencia, Auxiliadora Fernández y Cristina Víctor han querido conocer "in situ" en qué condiciones se trabaja con los toxicómanos y las actividades que se llevan a cabo

 

Siloé y Cáritas, pretenden, sobre todo, aunque se trata de personas que consumen drogas, combatir el desarraigo que sufren y también la marginación por su condición de toxicómano. Se intenta, según explica la coordinadora, introducirlos en hábitos que nada tienen que ver con el mundo de la droga con la finalidad de que lo abandonen. Nos dijo Cristina en su intervención.

 

El salón parroquial se llenó de jóvenes que escucharon con atención las experiencias que Cristina y Auxi contaba.