Testimonio de Alberto Plaza

- Casa de Transeúntes de Cáritas-

25 de Enero del 2008

El Plan Integral diseñado en Cáritas, tiene como finalidad la incorporación activa de la persona transeúnte en la sociedad, como ciudadano de pleno derecho, mejorando su calidad de vida y prestando atención a todos aquellos problemas que les afectan, implicando a la propia persona y a la comunidad, en una dinámica de integración, y haciendo especial hincapié en la sensibilización para fomentar la solidaridad, igualdad y tolerancia y potenciando el voluntariado social que incide positivamente en la sociedad.

Alberto Plaza trabaja en el centro que esta institución tiene en Ciudad Real, capital, en la calle Virgen de las Viñas número 19. En este centro se atiende a personas transeúntes que llegan, en su mayoría, varones solteros o separados de entre 30 y 50 años, con baja cualificación profesional y académica y con fuertes características de exclusión. Es de destacar el grave deterioro personal que presentan casi todos y que se manifiesta en sentimientos de culpa, sensación de abandono y desamparo, indefensión, falta de autocontrol frente a las circunstancias externas, patologías psiquiátricas, retraso mental, adicciones (a sustancias, al juego, a la mendicidad, al sexo, a la calle…). Con graves problemas de salud, que en muchos casos están sin tratar o incluso se desconocen.

Alberto dijo en un momentop de su testimonio que Cáritas no puede mostrarse impasible, los cristianos y las cristianas debemos visibilizar las situaciones tan duras que viven estas personas. Debemos exigirles a las Administraciones Públicas (nacional, autonómica y local) que luchen contra todas las barreras y obstáculos que impiden el acceso de estas personas a la salud.

 

También dijo que en los transeúntes predomina el sentimiento de soledad, de vacío, de desesperanza, la dificultad para la convivencia, la ausencia de relaciones sociales y afectivas e incluso el desinterés por recuperarlas. Estas personas trabajan de forma esporádica, en trabajos no cualificados, y en muchos casos no desarrollan ningún tipo de actividad laboral desde hace muchos años.

 

Alberto Plaza testimonió el apoyo que la Iglesia da a los más desfavorecidos de nuestra cultura con los que el trabaja mano a mano y testimonia también su fe. Es triste saber que este día no se llenó el salón de jóvenes, como en otras ocasiones, con motivo de las fiestas del carnaval.