CARTA DEL MES de Junio '09
¡ES EL SEÑOR!
Hace unas semanas nuestros niños y niñas de Primera Comunión vivieron unos días felices. También sus padres y nosotros recordamos lo bonito que fue para nosotros aquel momento. E incluso me sorprende el ver que hoy, pese a que decimos vivir en una cultura poco preocupada por lo religioso, todavía los chicos y chicas quieren hacer su Primera Comunión. En una reunión con sus padres les recordé que en la vida de un niño, el momento de su Primera Comunión es una fiesta señalada. Con el paso del tiempo, esa ceremonia permanece en la memoria y no cuesta recordar cómo fue; y que lo importante no eran los regalos, ni la fiesta, ni el vestido y los zapatos, sino el Sacramento que iban a recibir: a Jesús. Nuestro Señor Resucitado quiso estar más dentro de nosotros que nosotros mismos.
Después, los niños y niñas que recibieron su Primera Comunión arroparon al Santísimo en la procesión del Corpus Christi que recorrió las calles de nuestro pueblo. Lucieron los trajes con los que este año han recibido al Señor y llevaron unas cestas con pétalos de flores.
De nuevo, las calles se llenaban de fieles para descubrir en el Sacramento al Dios que se hace cercano y sencillo y que se queda con nosotros. Todos fuimos invitados a esta Procesión que no era de una imagen de madera o escayola bellamente pintada y lujosamente vestida; no era una imagen, era realmente EL, el Señor, quien murió por nosotros y a quién el Padre resucitó de entre los muertos para darnos la salvación eterna.
Los más pequeños fueron recordando su Primera Comunión, los mayores a comprometerse en no ahogar el camino que estos niños empezaron. A mostrarles con nuestra vida que el que comulga con Jesús, el que cree en El, es verdaderamente responsable en todo aquello que hace; que el que entra en comunión con Dios, entra en comunión con los hermanos; que el que acoge al Dios pobre en forma de pan, acoge a Dios en los pobres y se compromete en la luchar contra la injusticia; que el que come el pan de Dios, come el pan de los hombres, que es lo mismo que decir que comparte sus alegrías y sus penas y sus esperanzas y futuro; es decir, se entrega a ellos y regala su vida en la misión de aquel que sabe que le ha regalado la vida y la fe.
Como a nosotros, al Papa también le preocupan las Primeras Comuniones, el concepto que tenemos de la Eucaristía. Hace unos días, se reunió con los chicos de una parroquia de Roma, y les recordó que «el centro no es la comida de después; el centro es Jesús mismo; un niño le preguntó algo que seguro que se os ha pasado por la cabeza a todos: « ¿Cómo puede estar Jesús en la Eucaristía si no lo veo?» Y le contestó esta cosa tan bonita: «Hay muchas cosas que no vemos y que existen y son esenciales. Por ejemplo, no vemos nuestra inteligencia, y la tenemos. Tampoco vemos la corriente eléctrica pero existe, porque vemos cómo funcionan las luces. Precisamente las cosas más profundas no las vemos, pero podemos ver sus efectos. No vemos con nuestros ojos al Señor resucitado, pero vemos que donde está Jesús los hombres se hacen mejores. Y Jesús, ¿qué creéis que piensa sobre vuestra Primera Comunión? Pues seguro, seguro, que está deseando que le abráis vuestro corazón para empezar a ser amigo vuestro toda vuestra vida. »
Que los cristianos, empezando por lospoderes políticos, nos ahoguemos ni impidamos que los niños y niñas descubran de este modo la Eucaristía. Y que cada uno de nosotros, vayamos renovando nuestra fe en Cristo Eucaristizado, asistiendo a su fiesta dominical.
Julián Martín
Foto del recuerdo:
El día de mi Primera Comunión que fue el 5 de junio de 1969, yo tenía 7 años... entonces se hacían así las cosas. Fuí vestido con el hábito del Padre Damián. Tengo muchos recuerdos de aquel día.