CARTA DEL MES de Marzo '08
LA SEMANA DE PASION
Queridos hermanos:
Después de habernos preparado desde el principio de la Cuaresma con nuestra penitencia y nuestras obras de caridad, estamos ya viviendo, unidos con toda la Iglesia , la celebración anual de los misterios de la pasión y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, misterios que empezaron con la entrada de Jesús en Jerusalén que vivimos el pasado domingo desde la Ermita de La Labradora. Allí , acompañamos con fe y devoción a nuestro Salvador en su entrada triunfal a la ciudad santa, para que, participando ahora de su cruz, podamos participar un día, de su gloriosa resurrección y de su vida.
El tiempo de Cuaresma finalizará durante la tarde del Jueves Santo, y dará paso al inicio de las celebraciones del Triduo pascual, la primera de todas es la Eucaristía , en la que conmemoramos el lavatorio de los pies, la institución de la Eucaristía y el Orden de los sacerdotes, y nuestro Señor nos instará a vivir su Mandamiento nuevo, el día en que celebraremos la virtud de la caridad, el amor fraterno. A partir de la celebración de la Eucaristía , acompañaremos a los Apóstoles en su soledad y a Jesús en su agonía durante la noche, así pues, en muchas parroquias, también en la nuestra, se celebrará una hora de oración. Os pido que este año, a las 12 de la noche, vayáis a la Parroquia y allí, junto al Señor, en el Monumento, estemos con El.Durante la mañana del Viernes Santo, se recordará el proceso de nuestro Señor, a través de la procesión de los “ Los Siete Santos”, durante la tarde se celebrará la Pasión de Cristo y se adorará la cruz, para posteriormente finalizar las celebraciones del día con la procesión del Santo Entierro.
El Sábado Santo por la noche, viviremos la Resurrección del Mesías, que, además de ser recordada con las dos Eucaristías del Sábado Santo y el Domingo de Pascua, se prolongará durante toda la octava de Pascua, y durante la cincuentena de días.
A todos vosotros, que vivís la fe en familia, que ayudáis con caridad a los más pobres, que amáis a la Iglesia como Madre no olvidéis vivir estos días; es muy importante que nos acerquemos a nuestro Señor con actitud orante, pues él lo dio todo por nosotros.
Me despido de vosotros pidiéndole a María Inmaculada perdón porque le hicimos vivir la muerte al crucificar a Jesús, y pidiéndole que interceda por nosotros para que obtengamos de Dios la gracia de ser artífices de la donación como lo fue ella, como siempre también lo ha sido nuestro Padre común.
Foto del recuerdo:Julián Martín
Hace unos años se me encargó dirigir los ejercicios espirituales cuaresmales a los jóvenes de la Diócesis. Fue una experiencia muy grata que me ayudó a profundizar mi propia vocación. Por ese motivo se preparó esta tarjeta invitación que me trae grandes recuerdos y, por eso, la comparto en esta carpeta de la web.