

¿Qué ha pasado en Navidad?
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¿Qué significa la navidad para un cristiano? Nos lo recuerda el evangelista S. Juan en la primera página de su evangelio: el que era La Palabra, la Voz de Dios, la Imagen de Dios, el Mensaje de Dios, llegó un día hasta nosotros. ¡Dios nos ha hablado!, se ha revelado, nos ha dicho en ese niño nacido en Belén todo sobre sí mismo y todo sobre quién es el hombre. Ya conocemos quién es Dios, sabemos lo que piensa, lo que siente, lo que espera de los hombres. Ya sabemos cuál es nuestro origen sagrado, nuestra misión en este mundo, nuestro destino después de la muerte. Todo se puede resumir en ese “admirable trueque” donde Dios se ha hecho hombre para que el hombre se comparta la misma vida de Dios.Ese es Jesús, la Palabra dicha al mundo para nuestra salvación.Es Palabra que quiere cambiar nuestra mentalidad, es Palabra que anima al que está abatido, es Palabra para los que no tienen voz, es Palabra de consuelo para el que sufre, para el que muere, para el que está perdido, es Palabra que calla a los ‘sabios' de este mundo, a los que con cantos de sirena quieren convencer a los hombres de que no vale la pena vivir.Eso ha pasado en Navidad, que Dios nos ha hablado en un niño que no habla, que Dios se ha hecho carne humana, carne débil, se ha hecho historia, familia, se ha hecho cultura, se ha hecho entrañas.En Navidad Dios viene ‘a su casa'... pero los suyos no lo recibieron, y hasta hoy mismo sigue habiendo muchos que no quieren recibirle. La luz ha querido iluminar la noche en que habitan tantas personas, y las tinieblas prefieren muchas veces la oscuridad. Eso es también lo que pasa en Navidad. Y por eso seguimos celebrándola, porque la carne del Señor quiere seguir acompañando nuestra vida, y mientras haya rechazo de la criatura a su Creador seguirá habiendo Navidad, seguirá Él dándonos al Hijo, seguirá enviándonos luz, palabra, amor, hasta que los hombres salgamos de la oscuridad del error, de la injusticia, de la maldad, del pecado, hasta que el hombre quede rescatado de la amenaza de la muerte.Eso ha pasado en Navidad. Que Jesús hecho carne cuenta con tu carne para seguir haciéndose presente allí donde el hombre está amenazado. Hoy el cuerpo de Jesús lo formas tú, lo formo yo, somos sus palabras, sus manos, sus pies, su sonrisa, sus llantos, su corazón. Por eso sigue habiendo Navidad, porque cuando el Hijo se hace carne en tu propia carne se está realizando el sueño de Dios: llamarnos hijos, hermanos, y poder decir ¡gracias, gracias buen Dios, porque nos has regalado ‘gracia tras gracia'! ¡porque te has hecho regalo, el mejor regalo que podíamos imaginar y que tan poco merecimos!... Eso, nada menos, es lo que ha pasado en Navidad.
Juan Pedro, sacerdote