

¿La Fe es una cosa "personal"?
(sobre el valor de las mediaciones)
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Ante la fe en Dios uno debe responder personalmente, porque Dios habla a cada uno personalmente. El problema está cuando esto de que la fe es “personal” no se entiende así, sino como una cuestión subjetiva.
Me explico: hay mucha gente que al expresarse de esta forma está diciendo que la fe cristiana pertenece absolutamente al ámbito de lo privado, de la intimidad. Es más: es uno el que determina lo que es la fe, sin ninguna instancia objetiva o institucional que la determine. Así, para algunos es posible llamarse cristiano pero fabricándose personalmente ese Dios en el que se dice creer. Y esto ocurre especialmente dentro del terreno de la fe, claro. A nadie se le ocurre decir que las matemáticas son un “asunto personal”, como si cada uno pudiera reinventar las leyes de esta disciplina. A nadie se le ocurre ser médico “según a él le parece”. Esto quiere decir que asumir un modo de ser en la vida, una cultura, una religión, una ideología política, o la pertenencia a un club, a una institución, a un oficio, conlleva una serie de criterios “objetivos” para comprobar si la pertenencia es auténtica. Y en la fe cristiana debe suceder lo mismo, a no ser que queramos llamarle cristiano a lo primero que se nos ocurra.
¿Cuáles son los criterios objetivos para saber si una persona es cristiana? El cristiano debe, en primer lugar, aceptar la existencia de Dios tal y como se nos ha revelado en la Escritura y en la persona de Jesucristo. El cristiano se caracteriza por tener la misma fe que los otros cristianos, la “misma”. Ser cristiano es vivir dentro del nuevo Pueblo de Dios que es la Iglesia, integrándose en su vida sacramental, doctrinal y ética. Por lo menos eso, digo yo. Pues hay personas que llamándose cristianas siguen diciendo que “cada uno vive a Dios de una manera”, para justificar la falta de compromiso, de coherencia, de pertenencia auténtica en una palabra.
Mucho nos jugamos a la hora de llamar a las cosas por su nombre, pues eso es en definitiva el amor a la verdad. Pero además es que cuando uno quiere ser fiel a estos principios es acusado de “fundamentalista”. Y el pacto con la mentira ¿no es fundamentalismo?
Juan Pedro, sacerdote